Los conspiradores de la Guerra Civil española

La Guerra civil española es un tema sobre el que se ha escrito mucho. Sobre los conspiradores de la guerra civil, autores como Ángel Viñas, han escrito obras como ¿Quién quiso la Guerra civil española?: Historia de una conspiración. Por otra parte, sobre los conspiradores tenemos libros como el de Miguel del Rey y Carlos Canales como Generales y mandos de la Guerra civil, de la editorial Edaf.

Aunque este golpe de estado contó con simpatías en todos los grupos de poder, como es el caso de Juan March por parte de los empresarios o del Cardenal Gomá por parte del estamento eclesiástico, en este breve artículo hablaremos sobre dos de los conspiradores militares más importantes de la sublevación del 18 de julio de 1936, Francisco Franco Bahamonde y Emilio Mola Vidal.

La intención de este artículo es el de repasar brevemente las vidas y carreras militares de algunos de los conspiradores más importantes de la rebelión. Debemos de destacar que, ambos militares, tuvieron perfiles realmente conservadores, anticomunistas y, en la fase anterior al alzamiento, fueron realmente reaccionarios. Además, su carrera cristalizó principalmente en África, aunque tuvieron cargos realmente relevantes en la dirección tanto de los cuerpos de seguridad del estado como del Ejército.

Francisco Franco Bahamonde:

Nació en 1892 en la ciudad de Ferrol, en el seno de una familia de marinos. Ingresó en la academia militar de infantería de Toledo en 1907. Desempeñó su carrera militar principalmente en África, siendo su primer destino Melilla, en 1912. En esta década consiguió el ascenso a teniente y, además de la cruz al mérito Militar. Estas condecoraciones le fueron concedidas en gran medida por sus arriesgadas misiones y por el éxito de las mismas.

Su ascenso fue tan rápido que en 1920 empezó a liderar su primera bandera de la legión, pasando a ser jefe de este cuerpo del ejército tres años después.
Ya en la dictadura de Primo de Rivera, fue designado como director de la academia militar de Zaragoza. La proclamación de la Segunda República no le agradó en exceso, siendo además realmente crítico con la reforma militar llevada a cabo por Manuel Azaña, sin embargo, rechazó apoyar a Sanjurjo en su golpe de estado en 1932.

Francisco Franco
Francisco Franco

La reforma planteada por Manuel Azaña, entonces presidente del gobierno y ministro de Guerra, consistió en reducir la oficialidad y altos mandos en el Ejército con el fin de hacerlo más operativo y funcional.

En 1934 ascendió a general, pasando al año siguiente a lideras las tropas en Marruecos. Su relación con la CEDA y sus ministros fue mejor, cuando pasó a ser jefe del Estado Mayor Central.
En este cargo duró poco, pues con la victoria del Frente Popular, le enviaron a Canarias por su carácter antiprogresista, también por su dudosa lealtad al régimen democrático español.

Respecto a su implicación en el golpe de estado, Franco sabía de la preparación del golpe, aunque él, al igual que otros muchos mandos, se unió en los momentos finales. Esta unión fue realmente oportuna para su persona pues en poco acaparó todo el poder en la zona rebelde.

Emilio Mola Vidal:

Nació en Cuba en 1887, hijo de guardia civil. Ingresó en la Academia de Infantería de Toledo en 1904, obteniendo a los tres años el grado de segundo teniente. Su carrera militar, al igual que la de Franco, se desarrolló en África, donde ascendió a general en 1926 por su actuación en la defensa de Benni Hassan.

Emilio-Mola
Emilio Mola

Tuvo el favor tanto de la Primo de Rivera como de Berenguer, siendo nombrado por el segundo como director de seguridad, donde destacó por su intensa actividad antisubversiva contra el socialistas, anarquistas y republicanos.
La proclamación de la Segunda República tampoco le benefició, pues fue encarcelado y apartado del aparato militar debido a la actividad antisubversiva durante la dictadura.

Esta situación duró hasta la llegada del gobierno de Gil Robles, momento en el que fue enviado a Melilla y luego a Larache con el objetivo de hacerse cargo de las tropas del protectorado.

Por último, la llegada del Frente Popular supuso que este tomara parte activa en la conspiración. Durante este periodo fue trasladado de Marruecos a Navarra, desde donde tomo el control de la conspiración y tramó junto a José Solchaga y García Escámez los pasos a seguir para acabar con la coalición de partidos de izquierda.

José Sanjurjo:

Nación en Pamplona en 1872, hijo de un capitán de caballería. Ingresó en la Academia General de Toledo en 1890. Como es normal en los militares de la época, fue a la guerra en Cuba con un batallón de cazadores organizado en Madrid.

Tras la derrota española, su siguiente actividad fue en Marruecos, donde pasó desde 1909 a 1921, cosechando éxitos que le conllevarían el ascenso a general.
Tras el desastre de Annual apoyó el golpe de Primo de Rivera, siendo posteriormente uno de los organizadores del desembarco de Alhucemas. Esta operación le supuso gran prestigio,
La llegada de la Segunda República le supuso el ascenso a la dirección de la Guardia Civil hasta 1932, momento en el que fue sustituido por sus excesos en cuando a la represión de anarquistas y obreros.

general Sanjurjo
general Sanjurjo

Ese mismo año dio un golpe de estado en Sevilla, fallando el golpe y siendo condenado a muerte. Esta condena se le conmutó y finalmente marchó al exilio hacia Portugal.
Desde ese momento hasta su muerte el 20 de julio de 1936 estuvo conspirando activamente para derrocar el régimen que le había llevado al exilio. Su muerte en un accidente aéreo hoy en día sigue levantando discusiones.

Miguel Cabanellas Ferrer:

Nació en Cartagena en 1872 en una familia castrense, ingresando en 1891, a diferencia del resto de militares mencionados, en la Academia de Caballería de Valladolid. Su estancia en la guerra de cuba no fue realmente larga, ya que aunque llegó en 1894, tuvo que ser retirado a la península debido a que enfermó de vomito negro.
La derrota en Cuba supuso que, como todos sus compañeros, virara su carrera a Melilla, donde ascendió a comandante. Sus ascensos estuvieron relacionados con sus arriesgadas actuaciones. También estuvo al mando de un regimiento de cazadores.

Miguel Cabanellas
Miguel Cabanellas

Tras el desastre de Annual destacó en operaciones de reconquista en Zoco y en Zelouan. No apoyó la dictadura de Primo de Rivera, siendo apartado de los centros de poder. Durante este periodo fue designado como gobernador militar de Menorca, donde tuvo una serie de problemas relacionados con la política.
Durante la Segunda República fue capitán general de Andalucía y en febrero de 1932 asumió la dirección de la Guardia Civil. También participó en política siendo diputado por Jaén por el Partido Republicano Radical. Respecto a su participación en el golpe de 1936, se unió tarde y cuando lo hizo, Franco y Mola se las ingeniaron para apartarlo de cualquier cota de poder.

Bibliografía:

– Viñas, Ángel, ¿Quién quiso la guerra Civil española?
– Del Rey, Miguel y Canales Carlos, Generales y mandos de la Guerra civil.

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