El País más feliz del Mundo

Hay días que me planteo si vivimos en una simulación viendo a las personas que me rodean y a las cosas más excéntricas que les suceden. Esto es lo que debieron de pensar Macarena Vidal y Sara Romero al entrar en Corea del Norte.

Siempre he sentido curiosidad por saber el como se vive en Corea del Norte, entre otras cosas porque lo prohibido siempre nos suscita curiosidad, no tengo expectativas de ir pronto a esa República, por lo que de momento me tengo que conformar con leer libros como El País más feliz del mundo.

En realidad, si somos escrupulosos, este trabajo, solo narra la experiencia de estas dos periodistas en su viaje guiado como reporteras por Corea del Norte, no la vida en la República coreana, entre otras cosas porque estos viajes son solo a lugares que quieren ellos enseñarles.

Esta lectura es cuanto menos curiosa, porque nos permite ver por una mirilla lo que seguramente nunca podremos ver. Lo que si que describe con una gran brillantez es la historia del siglo XX de Corea del Norte, la trayectoria de sus líderes hasta Kim Jong-Un.

El público español encontrará en esta lectura un soporte para resolver curiosidades de temas como la economía norcoreana, los sistemas de poder en el territorio o el aparato militar del país, al menos a la luz de lo que se puede ver.

Las visitas están planteadas para personas que quieran ver lo que el estado norcoreano les quiera mostrar, la grandeza de sus líderes, su gran poder militar o la organización casi militar de toda la población, que está preparada para cualquier tipo de agresión imperialista.

Las relaciones diplomáticas de Corea del Norte es otro tema que se trata, explicando las relaciones diplomáticas, las diversas cumbres con el sur o los eventos en los que Corea del Norte ha participado, dándoles siempre un matiz político con fines propagandísticos.

Sobre estos temas hay mucho en Youtube, en redes o en cualquier librería, sin embargo, creo que pocos libros captan la esencia de lo que Corea del Norte quiere mostrarle al mundo como El País más feliz del Mundo.

Lo recomiendo encarecidamente por su lectura sencilla, sus explicaciones claras y por el afán periodístico, de mostrar lo máximo posible incluso en los contextos más adversos.