Entrevista a Manuel Serrano Vélez sobre Emilio Castelar

Bienvenidos a Foro de la Historia, hoy vamos a entrevistar a Manuel Serrano Vélez, autor del reciente ensayo Emilio Castelar: La voz de la República.
Manuel es licenciado en Filosofía y letras por la UCM, profesor en la escuela de cinematografía en la comunidad de Madrid. También ha sido director de programas culturales y series documentales como Los Ríos o El arca de Noé para TVE.

Bienvenido Manuel:

– Mi primera pregunta es directamente sobre el personaje, pues hubo otros presidentes durante el escaso año que duró el proyecto republicano. ¿Por qué cree usted que Emilio Castelar fue la voz de la República?

R- Defino a Castelar como la Voz de la República, en primer lugar porque durante 40 años fue el gran propagandista de la democracia y de la república pero sobre todo porque fueron su voz y sus escritos los que popularizaron la idea de la República entre los españoles hasta el punto que en los últimos 30 años del siglo XIX, República y Castelar estuvieron indisolublemente unidos. De entre los otros presidentes del Poder Ejecutivo tan solo su gran rival Pi y Margall tuvo sobre el movimiento republicano una influencia similar aunque en su caso siempre unida a los movimientos socialistas. Pero además, es preciso tener en cuenta que el retraimiento preconizado por Salmerón y Pí y Margall al advenimiento de la Restauración dejó a Castelar como la única voz en el parlamento para defender los ideales republicanos.

Emilio Castelar Paseo de la Castellana
Monumento a Emilio Castelar en el Paseo de la Castellana.

– Emilio Castelar fue un demócrata convencido, su desarrollo político e intelectual lo podemos observar en diferentes periódicos. ¿Cómo fue su proyección a través de estos?

R- Aunque hoy se recuerde a Castelar fundamentalmente como orador, su figura fue polifacética y además de político, novelista e historiador, se consideró siempre como un periodista, actividad a la que nunca renunció ni siquiera cuando desempeñó la Presidencia del Poder ejecutivo. Tras su fulminante aparición en el mitin del Teatro de Oriente en 1854 comenzó su labor periodística en el diario El Tribuno y la ejerció continuadamente hasta 24 horas antes de su muerte cuando terminó su último artículo con destino a La Ilustración Artística de Barcelona. Gran repercusión tuvieron sus artículos en los diarios republicanos La Soberanía Nacional y La discusión y en general sus artículos desataron importantes tormentas políticas, como la ocasionada por su artículo El Rasgo donde denunciaba la venta de bienes del patrimonio nacional para beneficio de Isabel II o su artículo sobre la Regente maría Cristina en la Nouvelle Revue International en mayo de 1898. Fue además fundador de dos importantes periódicos como fueron La Democracia, tras su salida de La Discusión por discrepancias con su línea editorial, y El globo en los primeros meses de la Restauración canovista. No se puede olvidar tampoco sus colaboraciones internacionales, bien recibidas en Europa pero de gran influencia sobre todo en la América de habla española y en los Estados Unidos. Fue su labor como periodista lo que le permitió convertirse en una figura de gran repercusión nacional e internacional.

– Uno de los momentos más importantes de la historia de España del siglo XIX fue la salida de Isabel II tras la Revolución de 1868. ¿Cuál fue la participación de este en dicha revolución?

R- Castelar, como el resto de los líderes republicanos, tuvo escasa participación en el hecho concreto de la sublevación de septiembre de 1868 a causa de su alejamiento del pacto de Ostende y la desconfianza hacia la figura de Prim. Sin embargo gracias entre otros principalmente a él, los republicanos fueron decisivos en la configuración de los objetivos y el devenir del Sexenio Democrático y pese a la deslealtad de sus aliados radicales que decidieron imponer la forma monárquica de gobierno pese a lo pactado previamente, su labor fue fundamental para la caída de la monarquía de amadeo de Saboya y la instauración de la República. En el caso concreto de Castelar hay que anotar también su profunda desconfianza hacia las sublevaciones militares, solo participó activamente en la de 1866, y su deseo de llegar a la república a través de la legalidad y las elecciones. Los años posteriores a 1868 fueron la culminación política de su carrera política destacando especialmente su labor en la profundización de las metas revolucionarias y en la lucha porque la democracia se instalara de forma permanente en España.

Caricatura de Emilio Castelar, 1873

– Nuestro personaje defendió una República para todos los españoles. ¿Cuáles fueron sus principales problemas o adversarios a la hora de llevar a cabo su proyecto político?

R- Efectivamente Castelar siempre vio con claridad que si la República quería consolidarse como forma de gobierno de los españoles, debía ser una república para todos y no únicamente una república para los republicanos por lo que su organización debía ser compatible con las distintas corrientes políticas que existían en España y debía de imponerse sobre todo el principio de respeto a le legalidad y la condena a los desórdenes y disturbios provocados muchas veces por los propios republicanos. Los obstáculos principales dimanaban de la compleja situación política, social y económica de la España de aquellos años que provocaba que las aspiraciones populares de una gran parte de la población se vieran frustradas por el mantenimiento de una sociedad profundamente injusta, por el sectarismo de los federalistas radicales que se alzaron contra la propia república a través de la sublevación cantonal, por la sublevación carlista en gran parte de España y la insurrección cubana y por la labor sorda de los alfonsinos y la Iglesia Católica para desgastar la República. A eso hay que añadir el aislamiento internacional en el que vivió la República solo reconocida por los Estados Unidos y Suiza. En cuanto a los adversarios, lógicamente todos los líderes que no eran republicanos. pero, sorprendentemente, también una gran parte de sus propios correligionarios entre ellos los que habían sido sus antecesores en la presidencia del poder ejecutivo. De todos modos si hay que encontrar un culpable decisivo en la caída de la República a comienzos de 1874 este es indudablemente Salmerón, Pi y Margall era consecuente en su oposición a Castelar pero 150 años después sigue siendo incomprensible que Salmerón prefiriera la caída de la República a que continuara en el poder Castelar.

– Cuándo usted en su obra se refiere a que Emilio Castelar fue un convencido Europeísta, ¿A qué se refiere?

R- A que lo demostró con sus escritos y su actividad política. Tras el descubrimiento de Europa en su exilio tras el fracaso de la sublevación de 1866, Castelar, convertido en viajero incansable, se decidió a recorrer el continente y especialmente Francia e Italia, país que amó profundamente como demuestra su obra Recuerdos de Italia uno de los primeros libros modernos de viaje que fue un auténtico best seller en su tiempo. Pero además, aprovechó sus viajes para establecer lazos de amistad y colaboración con los principales líderes demócratas europeos Como Garibaldi, Gladstone, Víctor Hugo, Thiers, Renan, Jules Simón, Jules Favre, Cernuschi, Julio Ferry y Gambetta. Participó además en Congresos Internacionales de tan importantes como El Congreso de la Paz y el primer Congreso de la Internacional en 1866, ambos celebrados en Ginebra. Fue además partidario de crear organismos internacionales supranacionales como la Unión Grecolatina para luchar contra el predominio de la Europa del Norte y un convencido profundo de que el republicanismo federal solo tenía porvenir en el seno de una Europa Federal que terminara con las guerras entre los países europeos. Una de las grandes diferencias respecto a su amigo Cánovas fue precisamente este europeísmo, y también el americanismo, que contrastaba con la tendencia al aislamiento de Cánovas.

– ¿Cuáles son sus próximos proyectos? ¿Seguirá escribiendo sobre finales de siglo XIX y principios de siglo XX?

R- Confío en que sí, aunque actualmente estoy trabajando sobre dos grandes olvidados de la historia que vivieron la transición del siglo XVIII al XIX, León de Arroyal, el autor de Pan y Toros y José Manuel Quintana, el Patriarca del liberalismo español, que muchos quieren reducir a un simple poeta neoclásico olvidando, por ejemplo, una obra tan importante como las Cartas a Lord Holland.

¡Muchas gracias por concedernos esta entrevista! ¡Esperamos verle pronto también por nuestro podcast! Un saludo.

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